“Ser ingeniero es un grado” es el lema elegido por el Instituto que representa a Graduados de Ingeniería, Ingenieros Técnicos y Arquitectos Técnicos de este país (INGITE) para alertar a los alumnos en particular y a la sociedad en general, que no es necesario cursar un master para ejercer la profesión en cualquier rama de la Ingeniería. Así lo estableció la reforma educativa de adaptación de las titulaciones universitarias españolas al Espacio Europeo de Educación Superior que culminó en la aprobación del Real Decreto 1393/2007, por el que se establece un sistema cíclico de estudios: grado, de acceso directo al ejercicio profesional; másteres de especialización, para los que quieran continuar estudiando y profundizando en un área concreta; y doctorado, para los que quieran dedicarse a la docencia o la investigación.

En los últimos años, el INGITE ha advertido a las administraciones públicas, universidades, alumnos, asociaciones de consumidores y sociedad en general, que desde muchas Escuelas de Ingeniería se pretende regresar al modelo anterior, ofreciendo másteres integrados en Ingeniería, que dejan vacío y sin contenido a determinados Grados.

Por ello, ante las recurrentes desinformaciones en algunas Escuelas y ante noticias mediáticas que toman la parte por el todo citando sentencias sobre cuerpos de ingenieros específicos, una vez más el INGITE se ve en la obligación de aclarar que el  nuevo Espacio Europeo de Educación Superior construyó un marco de referencia para los estudios universitarios, que en España se materializó con la aprobación del Real Decreto 1393/2007, que establece que los estudios de Grado en Ingeniería son los que dan acceso al mercado laboral, y capacitan para firmar proyectos sin necesidad de cursar un master, ya que el master, según especifica este Decreto, tiene que ser una especialización posterior al Grado, que es el que otorga las atribuciones básicas de ingeniería, dado que las ingenierías por fin en España están integradas de forma cíclica y no existen como antes dos ingenierías distintas.

El año pasado el INGITE, en rueda de prensa, ya tuvo que manifestar su inquietud ante la aparición de los llamados “Programas integrados”, como en un caso que aprobó en febrero del 2018 el Consejo de Gobierno de la Universidad Politécnica de Madrid (UPM). Con esta decisión a los alumnos de la Universidad se les impondría la obligatoriedad de cursar unos estudios de Máster que no son necesarios para el ejercicio profesional y que, en cualquier caso, deberían de ser una libre elección.

La aprobación de estos programas, que parecen retomar un modelo universitario antiguo y obsoleto, ofreciendo estudios de ingenierías generalistas de 5 o 6 años, supone una actuación que vulnera no sólo la actual regulación de las titulaciones académicas -como claramente estableció la jurisprudencia del Tribunal Supremo- sino que intenta, además, burlar la finalidad de la adaptación de la Universidad española al Espacio Europeo de Enseñanza Superior (E.E.E.S.) y al espíritu de Bolonia, retrasando una vez más la incorporación de los profesionales españoles al mercado laboral (a diferencia de la mayor parte de sus colegas europeos perdiendo competitividad y eficacia) con un coste económico más elevado para los alumnos, sus familias y la sociedad que mantiene las universidades públicas.

Pues bien, en este último año, el INGITE ha detectado que siguen publicándose noticias en diarios de tirada nacional con mensajes que pueden confundir a los futuros alumnos diciendo que “los ingenieros que realizan un máster pueden firmar más proyectos que los que han cursado un Grado”. Noticias de este tipo confunden una vez más a la opinión pública.

De nuevo determinados colectivos, que representan a las antiguas y extinguidas titulaciones de Ingeniería de segundo ciclo, confunden intencionadamente con estos mensajes que tienen repercusión en los medios de comunicación y alientan a los egresados del Grado a que continúen determinados estudios de Master.

Con estos mensajes podría parecer que existen diferencias globales entre los Graduados en Ingeniería y los Másteres en Ingeniería. Si fuese así, se estaría vulnerando el espíritu de la Declaración de Bolonia, poniendo trabas a la movilidad internacional de los nuevos Graduados en Ingeniería.

El INGITE apuesta por el Desarrollo Profesional Continuo (DPC) y es consciente de la necesidad de que un Graduado en Ingeniería esté en permanente formación a lo largo de toda la vida. Esa formación puede venir por vías formales o informales: cursos de especialización, jornadas, seminarios, Congresos, e incluso másteres de especialización, etc. Pero no necesariamente se tiene que cursar un máster para ejercer la profesión, dado que los títulos de Grado dan competencias profesionales suficientes y plenas en cada tecnología para el ejercicio profesional y para acceder al mercado laboral.

El INGITE continuará realizando entrevistas con los distintos responsables de las administraciones educativas, como las mantenidas con el Secretario General de Política Universitaria en el último año; fomentará reuniones con los representantes de los alumnos de los distintos Grados de Ingeniería que son los mayores afectados con esta situación, como las que se han celebrado en la sede del INGITE en los últimos meses; y seguirá manteniendo los mismos mensajes a través de sus distintos canales de comunicación: “ser ingeniero es un Grado” y “si estudias un master, piensa en los de especialización tecnológica, tal como requieren los empleadores en la realidad laboral”.

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