En el último número de la revista Profesiones, que edita Unión Profesional (UP), se habla de un fenómeno de innegable trascendencia: la digitalización profesional. El gran avance que supone, en el siglo XXI, la operativa digital que impregna ya todo y que se ha convenido en llamar digitalización, es algo ineludible y supone una carrera, nueva, hacia un horizonte. En este contexto, las profesiones tienen una gran labor en varias vertientes como son la utilización de los sistemas digitales, la observación y control de conductas y la igualdad para que la brecha digital en las personas no altere el efectivo ejercicio de sus derechos.

En el artículo dedicado a “Digitalización y Profesiones”, José Antonio Galdón, vicepresidente de UP y presidente de INGITE, asegura que las profesiones en su conjunto deben no solo liderar sino impulsar la transformación digital de las empresas, las administraciones y la sociedad, y para ello, dice, “debemos aplicar la máxima de que nadie se puede quedar atrás y por tanto, hemos de servir además, de instrumento vertebrador para democratizar la tecnología”.

También asegura que “estamos por tanto ante un gran reto, pero también seguimos donde siempre hemos estado, al lado del desarrollo y la prosperidad de la sociedad, y es por ello que nuestras propias convicciones nos permiten seguir en nuestra línea de trabajo habitual, pero con la tensión y el esfuerzo extra, que exigen las circunstancias tan excepcionales que estamos viviendo.

En este artículo también participa Eduardo Peris, presidente de CONCITI, quien explica que los indicadores de la Unión Europea señalan que el punto más débil de la digitalización en España es el capital humano. En el Índice de Economía y Sociedad Digital (DESI) es el parámetro en el que ocupamos peor posición: los decimosextos. Y es que el 43% de los españoles de entre 16 y 74 años carece de competencias digitales básicas, un punto menos que en el conjunto de Europa. “Es por ello que hay seguir apostando por la educación, la formación continuada y el desarrollo de capacidades”, comenta.

Explica también que términos propios de la ingeniería informática —como Inteligencia Artificial (IA), big data, blockchain, ciberseguridad o Internet de las Cosas (IoT)— se han convertido en cotidianos y están permitiendo que la sociedad sea consciente de la necesidad y bondades que la tecnología nos trae. La pandemia ha acelerado la transformación digital y ha hecho necesario que todos los sectores productivos se adapten al nuevo modelo digital que trae aparejada una nueva realidad económica para la que hemos de estar preparados. Por ello, concluye, “en este proyecto de futuro, que ya es presente, los ingenieros informáticos ya están desempeñando —y deben seguir haciéndolo— un papel fundamental”.

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