El Colegio de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas, con motivo del mes de la Ingeniería Civil que han celebrado durante todo el mes de agosto, han publicado interesantes artículos divulgativos en sus diversos medios de comunicación, entre ellos, uno dedicado a las “Mujeres con estudios STEM en España”.

Apoyándonos en datos recogidos por la Unesco, solamente el 28% de los investigadores científicos de todo el mundo son mujeres. Aunque en ciertas áreas de la ciencia sí que se ha logrado equiparar la presencia de hombres y mujeres –por ejemplo, en Química, Medicina, Biología o Enfermería, donde ellas son incluso mayoría–, la ausencia de vocaciones femeninas en las denominadas carreras STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés) es especialmente preocupante”. Esta es la idea que se recoge en la plataforma Red 2030, de Red Eléctrica Española y en base a los datos de 2020 de la UNESCO en favor de la incorporación femenina a carreras técnicas que, además, suponen la gran demanda de profesionales del futuro.

Si atendemos a los datos en España, la situación es similar. Según el informe “Datos y Cifras del Sistema Universitario Español, 2019-2020”, del Ministerio de Universidades, en el curso 2019-2020, 1.595.039 estudiantes conformaban el sistema universitario español en sus diferentes niveles (Grado, Máster y Doctorado). De dicho total, el 59% eran mujeres. Del buen dato global, pasamos al específico por rama de conocimiento: Ciencias Sociales y Jurídicas, Ingeniería y Arquitectura, Artes y Humanidades, Ciencias de la Salud y Ciencias.

Si bien los primeros puestos, en cuanto a matriculación femenina, lo ocupan las Ciencias de la Salud (70,3%), las Artes y Humanidades (61,6%) y las Ciencias Sociales y Jurídicas (59,8%), nos encontramos con un serio problema cuando nos adentramos en las carreras consideras “más técnicas”. Ciencias continúa con un 59% de mujeres, un dato nada desdeñable, pero Ingeniería y Arquitectura reduce la presencia femenina hasta el 24,8%, 34,2 puntos por debajo de la media nacional.

Este dato contrasta con el porcentaje de egresadas, que asciende a 28,5%. Dicho de otra manera, en términos globales, los hombres, en Ingeniería, cuentan con una mayor tasa de abandono. Esta situación también ocurre en el máster, en el que el 29,2% de los matriculados son mujeres y 32,3% de los egresados, también.

Una tendencia que se mantiene a la baja durante los últimos años. “Según los datos obtenidos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, desde el curso académico 2010-2011 hasta el 2016-2017 se ha producido una caída del 33%, la mayor de todas si se compara con el resto de las ramas de estudio, las cuales han caído en menor medida y en algunas ramas incluso han crecido”. Así lo refleja el estudio “El desafío de las vocaciones STEM” de DigitalES con fecha de 2019. Pero, ¿por qué estos datos? Podéis leer íntegramente el artículos publicado por CITOP.

Desde el INGITE, se coincide con CITOP en que el aumento de la matriculación femenina en carreras STEM pasa, sin duda, por una mayor difusión de las profesiones a ellas asociadas, una orientación escolar adecuada, con la formación previa de los profesores en este ámbito y, por supuesto, con una valoración igualitaria en el entorno familiar de las jóvenes (DigitalES, 2020).

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